La cantidad de información que procesa el ser humano es abrumadora, por lo que solo  podemos ser conscientes de una parte de ella almacenando el resto en nuestro inconsciente. Una de las dificultades para generar cambios reside en que esta información inconsciente necesita de ciertos métodos para acceder a ella. La hipnosis, a través de un estado de relajación, nos abre un vía de acceso a estas memorias o información no consiente.  Aunque la hipnosis clínica ha sido utilizada desde hace alrededor de 100 años por médicos y terapeutas −Franz Anton Mesmer en Alemania, Jean-Martin Charcot, neurólogo francés o James Braid, neurocirujano escocés−, los avances técnicos actuales, la tendencia hacia la sustentación empírica de las intervenciones y las necesidades y características de nuestro tiempo, hicieron necesaria una revisión de la técnica para profundizar su comprensión y aplicación. En mi artículo brain toolkit hay un descripción de como funciona tu cerebro que sería interesante que conozcas. 

Meta-análisis realizados por investigadores como Montgomery, David, Winkel, Silverstein, y Bovbjerg, (2002) o Montgomery, DuHamel, y Redd, (2000), corroboran consistentemente que la hipnosis clínica es una técnica beneficiosa para personas con una amplia variedad de dificultades tanto físicas como psicológicas. 

Green et al (2004) definen la hipnosis clínica como un situación o conjunto de procedimientos en donde el terapeuta sugiere al consultante que experimente una cognición, sensación, percepción o conducta motora. Mediante los procedimientos de inducción, el hipnotizador lleva al paciente a estados de relajación disipando estímulos aversivos y generando una actitud propicia para las sugestiones terapéuticas. Estas buscan promover cambios en la experiencia del consultante, en los procesos mencionados, apuntando hacia una mejora frente a la dificultad. 

El temor a perder la voluntad es otro mito perjudicial. El estar abiertos a sugestiones terapéuticas quiere decir tener una mayor disposición a cooperar con el proceso hipnótico y no que nos volvemos vulnerables de alguna manera. La cultura del espectáculo ha difundido la idea errónea de que la hipnosis es un recurso para controlar la mente, un medio para recuperar recuerdos perdidos o hasta para inducir conductas criminales. Otro mito es que el paciente es un ser pasivo en la técnica. Todo esto es falso. La hipnosis no es algo que se le hace al consultante, es un proceso en donde participa activamente y en donde su atención y voluntad son fundamentales para el éxito de la intervención. 

Otro mito recurrente es que al ser hipnotizadas las personas pierden su voluntad de actuar libremente y pueden manipularlas. No es cierto, la persona siempre puede ignorar o rechazar las sugestiones del hipnotizador. Un miedo asociado es que una vez hipnotizados no podrán salir de ese estado. La confusión de la hipnosis con esos estados de trance que vemos en las películas está alejado de la realidad y una persona puede salir del estado inducido cuando lo desee (Kirsch y Lynn, 1995). La amnesia post hipnótica es otro mito común, y aunque puede presentarse en el ámbito de la investigación experimental, en la práctica clínica es poco recurrente. De hecho, es más eficiente que se recuerden las sesiones. La hipnosis clínica no es un método para eliminar recuerdos. 

Montgomery y Schunur (2005) sostienen que la hipnosis adjunta a otros tratamientos puede generar beneficios físicos y psicológicos mejorando la calidad de vida. Los campos con mayor evidencia son: dolor crónico, pacientes con cáncer, colon irritable, estrés post traumático, recuperación después de cirugías, ansiedad, depresión, sueño, fobias y obesidad entre otros. Pienso que es una experiencia por la que deberías pasar, si te interesa conocer uno, escríbeme y puede recomendarte uno que te ayude

Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑